El semillero

Introducción

Empezar siempre es un momento especial en cualquier actividad. En el huerto este momento suele coincidir con la siembra de la semilla. Pero sembrar no es tan sencillo como parece.

¿Semillero o siembra directa?
El recipiente
¿Cuantas semillas pongo?

Profundidad de siembra
La germinación
El trasplante

Plántula de pepino. Se observan claramente los dos cotiledones

¿Semillero o siembra directa?

Sembrar directamente en el huerto o hacer un semillero en un recipiente más pequeño es la primera pregunta que debemos resolver antes de empezar.

Realizar un semillero tiene dos ventajas importantes: reduce el tiempo de cultivo y permitimos que la hortaliza empiece con ventaja respecto a las malas hierbas que pueden hacerle la competencia. El inconveniente más importante es que el semillero es delicado y que algunas plantas pueden tener problemas durante el trasplante ya que son sensibles a los daños en las raíces.

Algunas especies son muy resistentes al trasplante, por ejemplo la lechuga o las coles, y tradicionalmente se trasplantaban a raíz desnuda. Otras plantas como el calabacín, la sandía o el pepino son más sensible al trasplante y solo se puede hacer semillero en un taco de sustrato y lo trasplantamos con todas la raíces enteras.

Algunas hortalizas como la zanahoria o el rábano no se suelen hacer de semillero por que es fácil que se dañen durante el trasplante. Las zanahorias suelen salir un poco deformes y los rábanos pequeños. Aún así, es posible usar el plantel si tenemos mucho cuidado en el momento del trasplante.

Como conclusión podemos afirmar que todas las hortalizas se pueden hacer con plantel pero que en algunas deberemos tener más cuidado que en otras en el momento del trasplante.

Plantel de caléndula en un pote de turba. Se trasplanta sin sacar la planta del recipiente.

El recipiente

Podemos usar muchos tipos de recipientes. Des de recipientes reutilizados como potes de yogurt hasta bandejas de cultivo con alveolos. Si reutilizamos recipientes no debemos olvidar hacer un agujero para el drenaje.

Desde hace pocos años existen algunos recipientes que permiten trasplantar sin tener que sacar la planta del tiesto. Por ejemplo los potes de turba son suficientemente resistentes para poder cultivar la planta pero cuando se plantan al huerto se deshacen i permiten que las raíces se desarrollen.

Otro tipo de recipiente es el jyffi, un taco de turba que cuando se hidrata se hincha y forma un pequeño cilindro. Suelen tener un pequeño agujero para poner la semilla y, de la misma manera que los potes de turba, se planta enteros.

El jyffi permite hacer semillero sin perjudicar a las raíces durante el trasplante.

¿Cuantas semillas pongo ?

En teoría una semilla da lugar a una planta y, por lo tanto, no deberíamos poner más. Pero en la práctica sucede que según la calidad de la semilla y el manejo puede pasar que no todas las semillas germinan. Por lo tanto suele ser habitual poner dos o tres semillas para asegurarnos.

Si ponemos varias semillas puede pasar que germinan muchas y tenemos que aclarar y dejar una sola planta. Esto es importante cuando no nos conviene tener dos plantas juntas, como en las hortalizas de raíz (zanahoria, rábano, remolacha) o en otras como la lechuga. En otras especies no es tan importante ya que, a pesar de tener más de una planta, es como si hubiera una sola (sería el caso de la judía o el guisante).

Es recomendable etiquetar las siembras con el nombre de la especie y la fecha.

Profundidad de siembra

Una norma general es que la semilla se tiene que enterrar entre una y dos veces su diámetro. Si se siembra demasiado profundo le costará mucho salir, en cambio, si se siembra muy superficialmente puede ser que la semilla se seque y no germine.

Por lo tanto, semillas grandes como la judía o el haba, se pueden enterrar entre 1 y 2 cm de profundidad. Mientras que semillas pequeñas como la lechuga o la tomatera deben estar a 1 o 2 milímetros, casi superficialmente. En general tenemos tendencia a enterrar demasiado las semillas.

La semilla de lechuga es muy pequeña y se debe sembrar muy superficialmente.

La germinación

La semilla está preparada para sobrevivir muchos años antes de germinar. En cierta manera está como dormida. Para romper este sueño y empezar a germinar necesita una temperatura y humedad adecuadas.

En general las plantas de verano como el tomate, la berenjena o la calabaza suelen necesitar temperaturas más cálidas para germinar, del orden de 20-25ºC, mientras que verduras de primavera o otoño como la lechuga, el haba o las coles pueden germinar a temperaturas de unos 15ºC.

La mayoría de hortalizas germinan en menos de una semana si las condiciones de humedad y temperatura son buenas. Algunas, como la zanahoria, el apio o el perejil son más lentas. El perejil puede demorar hasta un mes. Poner las semillas en remojo unas horas antes de la siembra es una manera eficaz de acelerar la germinación.

De la semilla sale una semilla plantita que tiene unas hojas embrionarias diferentes de las hojas normales. Son los cotiledones. A esta plantita incipiente la llamamos plántula y en la mayoría de hortalizas tiene dos cotiledones.

Durante los primeros días la plántula es muy delicada y debemos vigilar especialmente que no se seque. Una bandeja de germinación con tapa o un pequeño mini invernadero puede ayudar a evitar la desecación y las bajas temperaturas de la noche.

Un mini invernadero puede ayudar a mantener la humedad. Pero deberemos ventilar para evitar enfermedades.

El trasplante

El cultivo en semillero es más delicado que el huerto. Las plantas y los recipientes son pequeños y, por tanto más sensibles secadas, fríos y cualquier otro problema.

El trasplante se realiza cuando las raíces ya han colonizado todo el recipiente. Esto sucede cuando el tamaño de la planta es similar al del recipiente. Por lo tanto, si realizamos el semillero en recipientes grandes podemos esperar más tiempo al trasplante. Por ejemplo, una lechuga en un pote de 1 litro puede tardar a trasplantarse hasta 5-6 semanas. En consecuencia, el tiempo de cultivo en el huerto será más corto.

Procuraremos plantar a la distancia recomendada para cada especie.

Podemos trasplantar cuando las raíces han ocupado todo el recipiente

 

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